martes, 1 de septiembre de 2009


AGROCOMBUSTIBLES EN COLOMBIA
WF Brazil

Aunque en los países del hemisferio norte esa transición para los agrocombustíbles esté cercada de toda una aceptabilidad social, que se reviste por el discurso de la preservación ambiental y de la contención de los cambios climáticos, se constata en el hemisferio sur la insurgencia de conflictos territoriales ocasionados por la expansión de los monocultivos destinados a la producción de agroenergia. Eso fue flagrante durante la reciente Misión Internacional de Verificación de Agrocombustíbles, que recorrió entre los días 03 y 10 de julio de 2009, cinco regiones colombianas (Pichada, Chocó, Nariño, Valle Geográfico Del Cauca y Magdalena Medio) que vienen convirtiéndose en zonas de expansión de monocultivos de caña y palma africana. Los conflictos territoriales en Colombia señalan la existencia de lógicas distinguidas de uso y apropiación de los recursos ambientales. Del punto de vista de empresarios del agronegócio y de instituciones gubernamentales la ocupación de las tierras con cultivos para agrocombustíbles representan la posibilidad de extracción de logros, crecimiento económico, mayor aprovechamiento del espacio geográfico y inclusión en mercados de la economía global. Sin embargo, visto desde la perspectiva de comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinos y ribereños son la expresión de amenazas a los derechos territoriales que comprometen la soberanía alimentaria y afectan la reproducción social de esos grupos sociales subalternizados por la explotación *capitalista de la naturaleza.

Los desplazamientos forzados de poblaciones tradicionales decurrentes del avance de los monocultivos de palma africana y caña, muchas veces llevados a cabo por acciones violentas resultantes del conflicto armado, desterritorializaram comunidades y esfacelaran sus lazos ancestrales de pertenencia y vinculación a los territorios. El tramo dispuesto a continuación, extraído de entrevista con un liderazgo del PCN – Proceso de Comunidades Negras, que congrega organizaciones étnico-territoriales de afrodescentes que habitan visceral y ancestralmente la Costa Pacífica y los Valles Interandinos, expresa uno de los conflictos provocados pelo incremento de la producción de agrocombustíbles:

Los hermanos del Norte de Cauca, la diferencia de los que viven en el pacifico, ha sufrido los avances de los monocultivos industriales de la caña. Gran parte de nuestras comunidades que viven en esa zona perdió sus territorios en las manos de esas empresas que cultivan caña (Liderazgo PCN, Bogotá, 09/07/2009).
Las desilusiones producidas en las comunidades afrodescendientes, de un lado, por la expropiación de los territorios titulados, que son usurpados por paramilitares asociados al agronegócio de la palma y de la caña, y, de otro, por las dificultades en avanzarse con los procesos de nuevas titulaciones asegurados por la constitución, no solaparan la resistencia de las comunidades afro-colombianas que se oponen a dejar sus tierras ancestrales y subsisten en los territorios, haciendo valer, muchas veces con la propia vida, su lucha contra un modelo hegemónico de explotación de la naturaleza.

En Colombia la expansión de los monocultivos de palma africana y caña-de-azúcar han ocasionado una amenaza a la soberanía alimentaria de las comunidades rurales que se reproducen socialmente por medio de los cultivos denominados de “pancoger”, que son el substrato de la producción de alimentos y comprenden, sobre todo, la siembra de maíz, yuca, frijoles, frutas, hortalizas y leguminosas. Las entrevistas que fueron realizadas durante la Misión Internacional en comunidades presionadas por el avance de la agroenergia evidencian la existencia de un conflicto latente entre la producción de alimentos y agrocombustíbles. Como se puede notar en los fragmentos transcritos a continuación, el modelo de monocultivo industrial ha impactado severamente la supervivencia de las familias rurales:
Soy un pequeño agricultor con menos de una hectárea de tierra, estoy en ese momento todo rodeado por caña. Los terratenientes productores de caña quieren arrancar nosotros de aquí, pero seguimos resistiendo y produciendo nuestros alimentos. Me ofrecen compraventa y me mantienen presionado, pero sigo fuerte y de pie. En la ciudad aguantaría hambre, aquí si cultivo puedo tener lo de comer para mí, mi madre, hijo, hermana y sobrino (Entrevista con pequeño agricultor, Hormiguero – cercanías de Cali 03/09/2009).
Es difícil cultivar alguna cosa en nuestra finca. Cerca de nuestra tierra que viene de años en las manos de mi familia, comienza en 1992 la aplicación por vía aérea de glifosato. El uso de ese producto por parte de los ingenios bajó la productividad de nuestros cultivos y nuestros pomares pasaron la no producir nada (...). Es un absurdo que con la cantidad de tierra que tengo, yo necesite recurrir al mercado para comprar alimentos, porque la aplicación de agrotoxicos destruye mi producción (Entrevista con pequeña Agricultora - Valle Geográfico del Río Cauca, 06/07/2009).
Los monocultivos industriales de caña y palma africana que son plantados en anchas extensiones del territorio colombiano, muchas veces bajo control de fuerzas que aglutinan y mesclan en diferentes grados paramilitares/ empresarios y gobierno, ha ejercido un papel geopolítico basado en una doctrina de contra-insurgencia que tiene resultado en masacres y desplazamientos de poblaciones rurales donde son prominentes los cultivos para agrocombustíbles. Conjeturase una relación entre los desplazamientos forzados por la violencia paramilitar y los monocultivos para agroenergia, una vez que algunas zonas donde existen plantíos de palma fueron otrora habitadas por comunidades rurales expulsas por acciones paramilitares. Esa interconexión entre agrocombustíbles y conflicto armado puede agudizar un escenario ya perverso de concentración de tierras. La preocupación con esa temática puede ser verificada en el fragmento de entrevista transcrito abajo:


Por medio de esas multinacionales de la palma las comunidades vienen sufriendo consecuencias muy graves, como la pérdida de la posibilidad de sobrevivir en la región en que habitan. Por qué? Porque se viene concentrando la tierra, desplazando comunidades, degradando el medio ambiente, contaminando los ríos (...). La palma no es la solución para nuestro país (Entrevista con liderazgo campesino, Bogotá, 09/07/2009).
Se puede evaluar que los conflictos actualmente desencadenados en Colombia por la expansión de monocultivos de caña y palma africana se vinculan a las demandas europeas y norteamericanas por “fuentes limpias energía”. Es posible indicar que la explotación de la naturaleza y de las poblaciones latinoamericanas permanece sosteniendo la lógica que ampara la modernidad existente en el hemisferio norte y mantienen la colonialidad del poder en las zonas consideradas periféricas (QUIJANO, 1997). En ese escenario de asimetrías, se verifica que para muchas naciones la integración económica al mercado global condujo, a la vez, a una mayor dependencia de la naturaleza y la una erosión de los proyectos nacionales de desarrollo (CORONIL, 2003). En ese sentido, la producción colombiana de agrocombustíbles reafirma esa dependencia y perpetúa un proyecto colonialista erigido a partir de una explotación capitalista de la naturaleza. La explotación de los recursos naturales se convierte en ventaja económica y destruye la fuerza emancipadora de una sociedad autónoma, con necesidades propias vueltas para un desarrollo endógeno, lo que pasa a existir es un espacio natural pasible de explotación lucrativa (*PÁDUA, 1987).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este es un espacio de construcción de debate, en ese sentido apelamos a su mayoría de edad y madurez política para que considere sus comentarios como un aporte más no como un insulto