sábado, 22 de agosto de 2009


CONTRA LA UNIDAD LATINOAMERICANA
DonPalabras
Julio 17 2009
Que el gobierno de Colombia este arrodillado al poder Estadounidense no es nada nuevo, ya Jorge Eliecer Gaitán lo denunciaba, fue además nuestro país uno de los alumnos más aventajados de la Escuela de las Américas, y recientemente vimos el bochornoso apoyo brindado por Alvaro Uribe a la invasión norteamericana a Irak.
Cuando Uribe salió como un niño a sacar pecho por el autógrafo que le dio Barack Obama en un almuerzo en la cumbre de la Américas, me entró una gran preocupación, recordé que Uribe nació el 4 de julio y vinieron a mi memoria las palabras de Roger Pardo-Maurer (Encargado civil del Hemisferio Occidental en el Departamento de Defensa de los EEUU para 2002) : “Uribe es nuestro hombre en Colombia, el Plan Colombia es un éxito, las fumigaciones son un éxito; sabemos que hay problemas de salud, incluso muertes, pero para nosotros es un costo aceptable”
[1]. Recordé que tenemos un presidente muy capaz…muy capaz de hacer cualquier cosa contra su pueblo.
Lo que realmente preocupa es lo que significa para el conjunto del pueblo Latinoamericano la actitud del gobierno de Colombia. Es bien sabido que los únicos frentes absolutamente fieles al imperio se encuentran en Bogotá y en Lima, el resto del territorio ha llevado un proceso de emancipación a ritmos diversos y con diversos matices, caracterizados sin embargo por el rechazo a la hegemonía hemisférica de los EEUU. Caminando un camino distinto al que le demanda el momento histórico Alan García y Alvaro Uribe siguen rodilla en tierra, situación esta que es aprovechada por el pentágono para afianzar sus enclaves imperiales.
Es así como, mientras en Quito se eleva un grito de júbilo por la restauración de la dignidad y la soberanía deshaciéndose de la vergüenza de Manta, en Bogotá el gobierno y sus escuderos aúllan de placer al informar que el ejército norteamericano participará en ejercicios de asesoría a las FFAA colombianas en cinco bases militares. Lo que más preocupa es que el objetivo de la “actividad de cooperación” implica “contrarrestar el problema de las drogas, la delincuencia organizada transnacional, el terrorismo y la proliferación de armas pequeñas y ligeras” (mindefensa).
He aquí el meollo del problema –porque lo de la dignidad y la soberanía se perdió hace rato-, sabemos por palabras del presidente y de sus ministros que el concepto de delincuencia organizada transnacional y de terrorismo, implica a todos los miembros de la oposición en Colombia, así como a los periodistas independientes, a miembros de la rama judicial, a defensores de derechos humanos, a estudiantes, a sindicalistas, a campesinos, a indígenas, a comunidades negras; además de involucrar también a simpatizantes y activistas de la cuerda del llamado Socialismo del Siglo XXI o Revolución Bolivariana. Sabemos cómo maneja los EEUU el concepto de guerra preventiva, conocemos los resultados de la invasión a Irak y Afganistán, y sabemos que la inmunidad concedida en el marco del Plan Colombia les permite a los gringos rebasar la ley sin problema alguno.
Desde aquí hago un llamado a la solidaridad internacional, a la vigilancia y al rechazo de la presencia de fuerzas armadas de los EEUU en Colombia, no sólo por lo que significa para las poblaciones colombianas (violaciones, atropellos, paternidades irresponsables, persecuciones, desplazamientos, impunidad), sino también por lo que significa para la unidad latinoamericana.
[1] Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Rio Naya. Gramática de la Barbarie. ATI. Bogotá 2005.

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