
EL PROBLEMA
DonPalabras
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Definitivamente ser uribista es una opción social, política y económicamente inviable; a menos que seas miembro de la oligarquía o de la mafia –o de ambas.
Sin embargo el actual problema de nuestro país no se llama Alvaro Uribe, la verdad donAlvaro ha sido un representante digno de su estirpe, ha corrido la cerca de los límites que creíamos inamovibles tanto en lo conceptual, en lo ideológico, como en lo práctico; hoy por hoy sus secuaces se devanan los sesos buscando fórmulas, inventando presupuestos, seduciendo (uribito), comprando votos, y otra cantidad de bajas estrategias para obtener la aprobación del referendo reeleccionista en el congreso. Sin embrago ese no es un gran problema.
Uno de los verdaderos problemas se encuentra en la economía nacional, no en el crecimiento pues como ya vimos después de seis años de “confianza inversionista, seguridad democrática y cohesión social” la economía creció y como era de esperarse los pobres se hicieron miserables y los miserables indigentes, mientras las ganancias en telecomunicaciones, servicios, sector financiero crecieron entre el 40 y el 80 por ciento; no, el problema no es el crecimiento.
El problema tiene hoy un síntoma: 46 por ciento de la población colombiana está bajo la línea de pobreza; veinte años de ajustes estructurales, de privatizaciones, de libre mercado han ubicado a Colombia como uno de los países más inequitativos del mundo. Y pensar que quien inauguró esta era perversa hoy se declara en la oposición.
La instauración de un modelo derivado del consenso de Washington llevó a varios países de América Latina a la crisis social y económica, ellos tocaron fondo y han empezado de una y otra manera a salir del abismo neoliberal, unos más adelantados que otros. Colombia no conoce su fondo, tenemos esa increíble capacidad de aguante y adaptación que nos lleva a aceptar las peores situaciones, pero claro, es que Colombia es Pasión, y mientras nos sigan echando ese cuento, vendiéndonos mochilas arhuacas, sombreros vueltiaos, manillas tricolor, carrieles, cds de juanes y shakira, pero sobre todo mientras sigamos consumiendo ese modelo de país, ese 46 por ciento de pobreza crecerá.
La pobreza y la ignorancia, sumados al terror son la mejor estrategia que ha logrado combinar el establecimiento para mantener el orden, veamos:
1. la pobreza, en la gramática del gobierno se llama confianza inversionista, que es simplemente asegurar a los agentes del capital que pueden explotar toda nuestra riqueza material y apropiarse miserablemente de nuestra fuerza de trabajo (TLC, excenciones tributarias, acuerdos de estabilidad jurídica, zonas francas, reforma laboral y pensional, etc)
2. la ignorancia, para el establecimiento es cohesión social, que consiste en desarrollar todo tipo de estrategias para mantener altos índices de popularidad, lo cual convierte a la sociedad misma en gendarme del orden establecido (estrategia mediática, medios de comunicación serviles, consejos gamonales, subsidios personales mano a mano, acción social, red juntos)
3. el terror, en el lenguaje de donAlvaro y su gente es simplemente seguridad democrática, que no es otra cosa que reducir o eliminar físicamente a cualquier sujeto individual o colectivo que de una u otra manera atente contra este orden (crímenes de estado –llamados falsos positivos-, seguimientos y chuzadas del DAS, desapariciones, diáspora paramilitar en las ciudades, gasto militar exacerbado, vínculos operativos militar-paramilitar, represión a la protesta social, etc)
Por eso, insisto, el problema no es la reelección –que seguramente se aprobará y el referendo pase-, el problema es develar lo que significa este modelo, indistintamente de cómo se llame el personaje o la personaja: Noemí Sanín (quien nunca explico su comportamiento como ministra de comunicaciones en la masacre perpetrada por las fuerzas armadas en la retoma del palacio de justicia), Juan Manuel Santos (terrorista internacional, quien considera que será el virrey plenipotenciario de Obama), Germán Vargas Lleras (oligarca de fina estirpe, máximo persecutor de las diversas expresiones del conflicto social y político), Sergio Fajardo (pseudo hippie quien presume de neutralidad ante el gobierno narcoparamilitar, nunca explicó su pacto de donbernabilidad en Medellín, ni dónde están los jóvenes marginales desaparecidos durante su alcaldía), Gustavo Petro (traidor a los principios de su propio partido, dice ser la faceta social de la derecha, reivindica la seguridad democrática)
Ojo. La pelea no es simplemente por sacar a donAlvaro de la casa de nari, es tomar el poder para el pueblo y ponerlo al servicio de la sociedad, liberar la democracia secuestrada por el establecimiento.
Recomiendo leer la columna de Eduardo Sarmiento Palacio http://www.elespectador.com/columna158591-un-paso-atras-de-equidad
Recomiendo visitar www.misionunidad.blogspot.com
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