
¿QUÉ ES LA SOBERANÍA?
DonPalabras
Una de las consignas cantadas y pintadas la semana anterior por los “muchachitos del feisbuc” que “sólo con su iniciativa y sin ningún peso de intereses particulares” convocaron la marcha contra el presidente de la hermana república de Venezuela, fue “por la soberanía nacional”. Aún hoy me pregunto: ¿qué carajos entenderán ellos por soberanía?
Soberana estupidez es preferir una relación vertical y servil con los Estados Unidos que una relación de par con los hermanos latinoamericanos. ¿Qué tiene hoy por hoy para ofrecerle a Colombia una relación de vasallaje con Estados Unidos?
Seguramente los beneficios comerciales: algunos aún creen que Estados Unidos es mejor mercado para Colombia, cuando ellos solamente están interesados en comodities, es decir en materias primas que son el eslabón más bajo de la cadena productiva industrial y el más barato, en cambio en la región (Ecuador y Venezuela por ejemplo) el mercado para productos procesados y manufacturados es muy superior al del norte, además estos productos con valor agregado son los que en realidad generan ingresos importantes y requieren más mano de obra, por tanto mayor generación de empleo.
Tal vez la aprobación del TLC: la tozudez del gobierno ha llevado a límites insospechados la agenda diplomática con Estados Unidos, la gran e irresponsable inversión de recursos públicos en empresas de lobby -que no les interesa Colombia sino su propio beneficio- que terminaron jugando a dos bandas y la imposibilidad de entender que el terrorismo de Estado es un freno al tratado, son prueba de la ineptitud del gobierno nacional en lograr sus propios objetivos. Afortunadamente, pues como se explica en el párrafo anterior un TLC con los Estados Unidos no significa en modo alguno beneficio para el país (revisar los casos de México y Perú)
La garantía definitiva de derrotar al narcotráfico: en diez años de Plan Colombia la proporción de áreas sembradas con coca ha crecido en Colombia, la corrupción del narcotráfico ha llegado a niveles insospechados, antes se sabía quiénes eran los narcos y estaban definidos como los enemigos, hoy los narcos están en la dirección del DAS, de la Policía, del Ejército, en la Fiscalía, en la casa de nari, en el congreso y en la administración pública de muchos municipios del país. Aún no han transcurrido los seis meses que decretó en 2005 el entonces ministro del interior Fernando Londoño para la erradicación de la última mata de coca, cada semana las fuerzas armadas henchidas de orgullo anuncian que dieron el golpe más grande, o que capturaron al máximo capo, o que encontraron la caleta o laboratorio más grande; bueno, si cada semana el golpe es más grande es porque cada semana el negocio del tráfico de drogas crece. La política de lucha contra el narcotráfico de la mano de los Estados Unidos ha sido un rotundo fracaso, un despilfarro de recursos públicos y un potenciador de la corrupción, la impunidad y el terrorismo. A la fecha el establecimiento de un acuerdo para que las fuerzas armadas de Estados Unidos y sus mercenarios –también llamados contratistas- gocen de libertad de acción y de impunidad en su actuación, en siete bases militares y sus zonas de influencia, no representa más que la continuación del fracaso, el despilfarro y el terror.
El orgullo de ser el aliado más importante en la región de la democracia más importante del mundo: esa misma democracia que propició dictaduras sangrientas en Chile, Panamá, Argentina, Uruguay, El Salvador, Bolivia y que hoy apoya subrepticiamente el gobierno golpista de Honduras; esa misma democracia que invadió Irak y Afganistan en nombre de la seguridad y la democracia (¿seguridad democrática?); esa misma democracia que da beneficios judiciales de silencio e impunidad a los jefes paramilitares de Colombia así como a los directivos de Chiquita Brands que aún hoy siguen financiando el paramilitarismo en el Urabá.
Tal vez el referente político tan importante que representa Estados Unidos: la tradición democrática de EEUU ha llevado a un nivel excelso a sus dirigentes, veamos algunas de sus exuberantes demostraciones de sapiencia:
- George W. Bush, presidente de EEUU, el 5 de agosto de 2004: "nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco".
- Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, en la campaña electoral de 2003: "creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer".
- Donald Rumsfeld, secretario estadounidense de Defensa, el 12 de febrero de 2002: "las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos".
- Bill Clinton en 1998 durante su testimonio ante el gran jurado del "caso Lewinsky": "depende de cuál sea es el significado de la palabra 'es'. Si 'es' significa 'es y un nunca ha sido', eso es una cosa; si significa 'no hay ninguno', entonces fue una declaración completamente cierta".
- George W. Bush, presidente estadounidense, el 22 de julio de 2001: "yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto".
La mentalidad colonialista de la oligarquía nacional insiste e insistirá en que es mejor ser el perro faldero de Estados unidos que el hermano de Latinoamérica, aunque las razones para tal sean absurdas o una soberana estupidez. Ya lo dijo el maestro Carlos Gaviria: La soberanía es a una nación lo que la dignidad es al ser humano; el problema es que en Colombia muchas y muchos no saben lo que es dignidad.
DonPalabras
Una de las consignas cantadas y pintadas la semana anterior por los “muchachitos del feisbuc” que “sólo con su iniciativa y sin ningún peso de intereses particulares” convocaron la marcha contra el presidente de la hermana república de Venezuela, fue “por la soberanía nacional”. Aún hoy me pregunto: ¿qué carajos entenderán ellos por soberanía?
Soberana estupidez es preferir una relación vertical y servil con los Estados Unidos que una relación de par con los hermanos latinoamericanos. ¿Qué tiene hoy por hoy para ofrecerle a Colombia una relación de vasallaje con Estados Unidos?
Seguramente los beneficios comerciales: algunos aún creen que Estados Unidos es mejor mercado para Colombia, cuando ellos solamente están interesados en comodities, es decir en materias primas que son el eslabón más bajo de la cadena productiva industrial y el más barato, en cambio en la región (Ecuador y Venezuela por ejemplo) el mercado para productos procesados y manufacturados es muy superior al del norte, además estos productos con valor agregado son los que en realidad generan ingresos importantes y requieren más mano de obra, por tanto mayor generación de empleo.
Tal vez la aprobación del TLC: la tozudez del gobierno ha llevado a límites insospechados la agenda diplomática con Estados Unidos, la gran e irresponsable inversión de recursos públicos en empresas de lobby -que no les interesa Colombia sino su propio beneficio- que terminaron jugando a dos bandas y la imposibilidad de entender que el terrorismo de Estado es un freno al tratado, son prueba de la ineptitud del gobierno nacional en lograr sus propios objetivos. Afortunadamente, pues como se explica en el párrafo anterior un TLC con los Estados Unidos no significa en modo alguno beneficio para el país (revisar los casos de México y Perú)
La garantía definitiva de derrotar al narcotráfico: en diez años de Plan Colombia la proporción de áreas sembradas con coca ha crecido en Colombia, la corrupción del narcotráfico ha llegado a niveles insospechados, antes se sabía quiénes eran los narcos y estaban definidos como los enemigos, hoy los narcos están en la dirección del DAS, de la Policía, del Ejército, en la Fiscalía, en la casa de nari, en el congreso y en la administración pública de muchos municipios del país. Aún no han transcurrido los seis meses que decretó en 2005 el entonces ministro del interior Fernando Londoño para la erradicación de la última mata de coca, cada semana las fuerzas armadas henchidas de orgullo anuncian que dieron el golpe más grande, o que capturaron al máximo capo, o que encontraron la caleta o laboratorio más grande; bueno, si cada semana el golpe es más grande es porque cada semana el negocio del tráfico de drogas crece. La política de lucha contra el narcotráfico de la mano de los Estados Unidos ha sido un rotundo fracaso, un despilfarro de recursos públicos y un potenciador de la corrupción, la impunidad y el terrorismo. A la fecha el establecimiento de un acuerdo para que las fuerzas armadas de Estados Unidos y sus mercenarios –también llamados contratistas- gocen de libertad de acción y de impunidad en su actuación, en siete bases militares y sus zonas de influencia, no representa más que la continuación del fracaso, el despilfarro y el terror.
El orgullo de ser el aliado más importante en la región de la democracia más importante del mundo: esa misma democracia que propició dictaduras sangrientas en Chile, Panamá, Argentina, Uruguay, El Salvador, Bolivia y que hoy apoya subrepticiamente el gobierno golpista de Honduras; esa misma democracia que invadió Irak y Afganistan en nombre de la seguridad y la democracia (¿seguridad democrática?); esa misma democracia que da beneficios judiciales de silencio e impunidad a los jefes paramilitares de Colombia así como a los directivos de Chiquita Brands que aún hoy siguen financiando el paramilitarismo en el Urabá.
Tal vez el referente político tan importante que representa Estados Unidos: la tradición democrática de EEUU ha llevado a un nivel excelso a sus dirigentes, veamos algunas de sus exuberantes demostraciones de sapiencia:
- George W. Bush, presidente de EEUU, el 5 de agosto de 2004: "nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco".
- Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, en la campaña electoral de 2003: "creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer".
- Donald Rumsfeld, secretario estadounidense de Defensa, el 12 de febrero de 2002: "las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos".
- Bill Clinton en 1998 durante su testimonio ante el gran jurado del "caso Lewinsky": "depende de cuál sea es el significado de la palabra 'es'. Si 'es' significa 'es y un nunca ha sido', eso es una cosa; si significa 'no hay ninguno', entonces fue una declaración completamente cierta".
- George W. Bush, presidente estadounidense, el 22 de julio de 2001: "yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto".
La mentalidad colonialista de la oligarquía nacional insiste e insistirá en que es mejor ser el perro faldero de Estados unidos que el hermano de Latinoamérica, aunque las razones para tal sean absurdas o una soberana estupidez. Ya lo dijo el maestro Carlos Gaviria: La soberanía es a una nación lo que la dignidad es al ser humano; el problema es que en Colombia muchas y muchos no saben lo que es dignidad.
Ñapa: ahora resulta que los indígenas chilenos Mapuches, ejemplo de dignidad y soberanía para Suramérica están siendo entrenados por las FARC; es el mismo libreto que en Colombia sigue usando el imperio para romper los procesos de unidad latinoamericana. ¡Respeto para las comunidades indígenas de América Latina!
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