martes, 20 de octubre de 2009

VIABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

DonPalabras

Hoy, como en los últimos años la universidad Pública en Colombia se encuentra amenazada.
La receta es la misma que se ha aplicado a diferentes entidades del sector público desde la década de los noventa y con más fuerza en los últimos siete años: se adelanta una ofensiva legislativa que es débilmente enfrentada por el movimiento social, estudiantil y sindical; se lleva por este medio al estrangulamiento financiero y administrativo tal entidad, en algunos casos se suma a este elemento un administrador, gerente o rector corrupto -puesto ahí por el régimen- lo cual exacerbará la inviabilidad de la entidad; se sataniza y judicializa a los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles que protestan en defensa de la entidad y que denuncian el paulatino proceso de agotamiento direccionado por el gobierno, el factor común aquí es relacionar a estos movimientos y sus líderes con grupos subversivos armados (Farc y Eln); habiendo debilitado la resistencia social y con el favor mediático de “la ciudadanía”, se interviene o privatiza la entidad para “hacerla viable, favorecer a la comunidad y acabar con ese nido de ratas y guarida de terroristas”.
Colombia es uno de los pocos países del mundo donde en la era de la revolución tecnológica, la asignación presupuestal a la Educación Pública decrece en términos reales, imposibilitando que las entidades educativas del sistema público se pongan a tono con la era del conocimiento; el recorte de las transferencias tiene hoy a la Universidad Pública ad portas de la inviabilidad, situación ante la cual el gobierno simplemente responde con gases lacrimógenos, balas de goma y de plomo y violentando la autonomía universitaria.
Bogotá, Medellín y Cali han vivido en los últimos días violentas jornadas de enfrentamiento entre estudiantes que denuncian el aniquilamiento privatizador de la Universidad Pública y agentes de la policía, generalmente el Esmad (el mismo que mató a Johny Silva al interior de la Universidad del Valle) bajo la orden perentoria del presidente de entrar y acabar con los terroristas-estudiantes; mientras la ciudadanía a través de la cacofonía mediática del poder, condena la protesta social y pide más pie de fuerza, al tiempo que acuden desesperados al sistema financiero formal o informal para pagar el semestre de una universidad privada o la cuota del Icetex.
La discusión de la autonomía universitaria es importante, tanto como la del papel de un rector o de un consejo superior ante la plenipotencia del presidente, sin embargo discutir si el rector de la Nacional fue secuestrado o no, o sin los policías dispararon gomas o plomo, no debe distraernos del debate de fondo: la viabilidad de la Universidad Pública en el proyecto aniquilador de este gobierno; claramente a Uribe y sus amigos les interesa muy poco que los sectores populares accedan a la educación técnica o superior, su interés superior es comercializar y por tanto elitizar la educación, potenciando el sector privado. ¿Les suenan conocidos los términos seguridad democrática, confianza inversionista e integración social?
Ñapa: el régimen ha usado la bandera de la supuesta infiltración de grupos subversivos armados en las Universidades Públicas para arremeter con violencia contra el movimiento estudiantil; es pertinente prestar atención a grupos de cierto calado extremista como Jóvenes Alzatistas o Vanguardia Nacional, este último creado por uno de los fundadores de Morena, instigador y plataforma del paramilitarismo responsable de buena parte de los magnicidios ocurridos a finales del siglo pasado. Los paras están en la Universidad, y no solamente los de uniforme.

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