VIABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA
DonPalabras
Hoy, como en los últimos años la universidad Pública en Colombia se encuentra amenazada.
La receta es la misma que se ha aplicado a diferentes entidades del sector público desde la década de los noventa y con más fuerza en los últimos siete años: se adelanta una ofensiva legislativa que es débilmente enfrentada por el movimiento social, estudiantil y sindical; se lleva por este medio al estrangulamiento financiero y administrativo tal entidad, en algunos casos se suma a este elemento un administrador, gerente o rector corrupto -puesto ahí por el régimen- lo cual exacerbará la inviabilidad de la entidad; se sataniza y judicializa a los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles que protestan en defensa de la entidad y que denuncian el paulatino proceso de agotamiento direccionado por el gobierno, el factor común aquí es relacionar a estos movimientos y sus líderes con grupos subversivos armados (Farc y Eln); habiendo debilitado la resistencia social y con el favor mediático de “la ciudadanía”, se interviene o privatiza la entidad para “hacerla viable, favorecer a la comunidad y acabar con ese nido de ratas y guarida de terroristas”.
Colombia es uno de los pocos países del mundo donde en la era de la revolución tecnológica, la asignación presupuestal a la Educación Pública decrece en términos reales, imposibilitando que las entidades educativas del sistema público se pongan a tono con la era del conocimiento; el recorte de las transferencias tiene hoy a la Universidad Pública ad portas de la inviabilidad, situación ante la cual el gobierno simplemente responde con gases lacrimógenos, balas de goma y de plomo y violentando la autonomía universitaria.
Bogotá, Medellín y Cali han vivido en los últimos días violentas jornadas de enfrentamiento entre estudiantes que denuncian el aniquilamiento privatizador de la Universidad Pública y agentes de la policía, generalmente el Esmad (el mismo que mató a Johny Silva al interior de la Universidad del Valle) bajo la orden perentoria del presidente de entrar y acabar con los terroristas-estudiantes; mientras la ciudadanía a través de la cacofonía mediática del poder, condena la protesta social y pide más pie de fuerza, al tiempo que acuden desesperados al sistema financiero formal o informal para pagar el semestre de una universidad privada o la cuota del Icetex.
La discusión de la autonomía universitaria es importante, tanto como la del papel de un rector o de un consejo superior ante la plenipotencia del presidente, sin embargo discutir si el rector de la Nacional fue secuestrado o no, o sin los policías dispararon gomas o plomo, no debe distraernos del debate de fondo: la viabilidad de la Universidad Pública en el proyecto aniquilador de este gobierno; claramente a Uribe y sus amigos les interesa muy poco que los sectores populares accedan a la educación técnica o superior, su interés superior es comercializar y por tanto elitizar la educación, potenciando el sector privado. ¿Les suenan conocidos los términos seguridad democrática, confianza inversionista e integración social?
Ñapa: el régimen ha usado la bandera de la supuesta infiltración de grupos subversivos armados en las Universidades Públicas para arremeter con violencia contra el movimiento estudiantil; es pertinente prestar atención a grupos de cierto calado extremista como Jóvenes Alzatistas o Vanguardia Nacional, este último creado por uno de los fundadores de Morena, instigador y plataforma del paramilitarismo responsable de buena parte de los magnicidios ocurridos a finales del siglo pasado. Los paras están en la Universidad, y no solamente los de uniforme.
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